Me impresioné leer que entre los mayas no se les hablé a los nenes hasta que estos empiezan a hablar. Por una amigo senegalés sé que allá, por lo menos entre los woloff, no se les pone nombre hasta que nacen; explica que hasta verlo al nene no podés saber cómo se llama. Acá hasta hace poco también era así, de ahí lo de que el nombre coincida con el santo del día. Pensando esas cosas y andando con mi hijo por el pueblo me di cuenta de algo de los vascos que se me hizo raro; o, por lo menos, curioso:
Entre los vascos, a la hora de hablarle a un nene chiquito (no sé a una nena), hay dos modos, el modo de las mujeres y el de los hombres. Claro que existe un diccionario específico, y detractores y entusiastas de este, más no sea por diferenciarse del castellano.